La última reunión del CUSA (Consell per l’Ús Sostenible de l’Aigua) sirvió para certificar como la ACA (Agencia Catalana del Agua) camina con paso firme hacia atrás (como un cangrejo) y sin atender a ninguna razón (se esconde en un caparazón como un caracol), parece que su único propósito es, con la excusa de la crisis, la destrucción del sistema de gestión del agua que ellos mismos crearon. Parece que a marchas forzadas (este cangrejo no camina lentamente) estamos volviendo no al siglo XX sino al XIX.
El Consejo de Dirección de la ACA que ahora forman 27 miembros se va a reducir a 18 porque según la exposición de motivos de esta reducción, tienen ..”la convicción de que las composiciones reducidas de los órganos colegiados contribuyen a su mejor funcionamiento”. Quienes van a salir mas perjudicados en esta reducción eran los diversos colectivos ciudadanos que tenían representación en el Consejo. El Consejo lo forman representantes de diversas partes de la administración (antes estaba Sanidad, ahora desaparece) que tienen la mayoría, y representantes de usuarios (domésticos, industriales y agrícolas además de un representante de la Entidad Metropolitana). Es curioso que el Consejo incluya representantes agrícolas que gracias a estar en el Consejo deciden que se hace con los dineros de un canon al que ellos no contribuyen. En cambio no hay en este consejo representantes de los aspectos ambientales, cuando los objetivos de la gestión del agua (según la Directiva Marco del Agua) son precisamente el conseguir el Buen Estado de las aguas. Se ve que la ACA o no sabe quiénes son estos representantes o no quiere que estén en su Consejo. Vaya que volvemos a los viejos tiempos de un Consejo de Administración centrado en lo importante (el dinero y los recursos hídricos) y lo demás es pura filosofía.
Está claro que esta ACA no quiere informar y que se va refugiando poco a poco en su caparazón con la estrategia de quien no sabe no critica y por lo tanto mejor no explicar nada y ser efectivo, ya se sabe que el país esta muy achuchado y que la gente lo que quiere es un gobierno que mande y que trabaje, que sea efectivo, todo lo demás es reflejo de una época pasada, la del tripartito, que quieren hacer aparecer como una época oscura de Catalunya cuando no había ni orden ni concierto.
El caracol que camina como un cangrejo se va agrandando cada día más. El CUSA, pro ejemplo, se reunía antes cada mes con el orden del día a veces muy apretado con asuntos que la propia ACA proponía. Ahora si los consejeros no lo demandan no hay casi orden del día. Y pasan cosas peores, como que la ACA se niega a informar. Así sucedió en el último CUSA. La pregunta era como estaban los sistemas de Saneamiento de Catalunya, pregunta que la dirección del ACA aceptó, se puso en el orden del día y pocas horas antes de que se celebrara la reunión del CUSA la ACA alegó que el tema era demasiado amplio y que quería preguntas mas concretas. La ACA se replegó dentro de su caracol y se refugia en la estrategia de “quien no sabe no incordia”, volviendo a ser la Agencia que actúa pero no informa y olvidándose del mandato que tiene de la DMA que debe realizar su gestión con la participación ciudadana. No solamente ha eliminado el grupo de personas que estaban a cargo de la misma sino que camina son paso firme para eliminar cualquier rescoldo no solo de participación sino de información a la sociedad de lo que hace o pretende hacer. En este último CUSA estuvo de cuerpo presente el Gerente de la ACA, pero en realidad era como si no estuviera, no parecía encontrarse muy agusto. Como era de esperar se fue antes de que el presidente informara de que el punto mas importante del orden del día (el del saneamiento) no se iba a tocar en este CUSA.
La estrategia del cangrejo y del caracol (un cangrejo ermitaño a la postre) demuestra que el nuevo gobierno de Catalunya se dirige con paso firme a una privatización total del ciclo del agua, primero va a ser ATLL y después probablemente todos los demás servicios del agua, la ACA va a quedar reducida a una Agencia casi sin competencias (veremos que pasa con las competencias de control e inspección, o sea lo que serían las Comisarías de Agua) que finalmente acabará despareciendo dentro de alguna consejería menor, cuando encuentren la manera de situar el Canon del Agua en algún órgano que permita su tránsito rápido a las compañías privadas que van a regir el ciclo del agua en Catalunya en el futuro. La excusa de la deuda está sirviendo para que Catalunya pase de un modelo propio de gestión del ciclo del agua que durante años ha dado frutos excelentes y ha formado un buen grupo de buenos profesionales, a un modelo de sumisión frente a la explotación privada del ciclo del agua que se nos presenta como la única solución ante la crisis y la deuda. Es evidente que los gestores actuales no creen en la gestión pública del agua y se dirigen con pasos de gigante a un modelo privado que según ellos es mas eficiente. El agua será más cara en Catalunya los próximos años, pero para bien de las compañías privadas no para una mejora sustancial del medio ambiente que era el objetivo del difunto Plan de Gestión. Como este plan era del tripartito y todo lo que hizo el tripartito es por definición perverso e ineficiente, hay que cambiar no solo el Plan sino el modelo de gestión. Esta es la política del agua que parece que tenemos en Catalunya en la segunda década del siglo XXI.
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